domingo, 19 de diciembre de 2010

La caja de Besos



Hace ya algún tiempo un hombre castigó a su pequeña hija de tres años por desperdiciar un rollo de papel dorado para envoltura. El dinero le era escaso en esos días, por lo que explotó en furia cuando vio a la niña tratando de envolver una caja.

A la mañana siguiente, la niña regaló a su padre la caja envuelta y le dijo: “Esto es para ti, papi”. Él se sintió avergonzado, pero cuando abrió la caja y la encontró vacía, otra vez gritó con ira: “¿acaso no sabes que cuando se le da un regalo a alguien se supone que tiene que haber algo dentro?”

La pequeña volteó hacia arriba el rostro y con lágrimas en los ojos dijo: “¡Oh, papi, no está vacía! Yo soplé un montón de besos dentro de esa caja y todos son para ti”.

El padre se sintió morir, rodeó con sus brazos el pequeño cuerpo de su hija y le suplicó que lo perdonara.

Dicen que el hombre guardó esa caja dorada cerca de su cama por años y que siempre que se sentía derrumbado, tomaba de ella un beso y recordaba el amor que su hija había depositó ahí.

De alguna forma cada uno de nosotros hemos recibido alguna caja llena de amor incondicional y de besos de nuestros hijos, amigos, familia...

Nadie poseerá jamás un propiedad más grande.

(Cuento filosófico)

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Rosa pálido

Aun recuerdo ese sabor que dejo tus labios posados en boca. Si, lo recuerdo perfectamente, aquel día yo me puse el jersey que tanto te gustaba, un rosa pálido que acompañaba a aquella cadena que me regalaste.

Me quede esperando en aquella barandilla, que eternos se me pasaban los minutos. Por fin te vi aparecer, mis mofletes pronto se pusieron del mismo color que el jersey, empecé a sentir un terrible cosquilleo, los nervios sea ponderaron de mis piernas y cuando quise acercarme para saludarte, tropecé como un títere enredado entre sus propias cuerdas.

Recuerdo perfectamente aquel momento, rápido me encontré entre tus manos, tan calientes como las recordaba y frotando tu nariz con la mía, dijiste “como siempre tan patosa”. Qué bien me conocías y tras esas palabras sentí tu respiración en mi boca.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Así es el amor




- ¿Te has parado a pensar que el amor y las personas somos como los arboles?

- ¿Como los arboles? Que tontería

- ¿Tontería? Piénsalo bien

- Cuando un árbol crece a la sombra de otro no puede tener todo lo que necesita como es la luz, la lluvia, el viento...y finalmente empobrece y se marchita, como muestro amor. Necesitamos un espacio aun podiendo permanecer siempre juntos. Así es el amor.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Ideas


Recuerdas ese día?

Si aquella noche hacia un tiempo increíble

Si, tenía mi mente fijada en ti, y mis ojos clavados en tu pensamiento, tenía todo claro

Porque no lo hiciste entonces?

Porque pensé demasiado

jueves, 2 de diciembre de 2010

Besos




Inocentes

Despiadados

Dulces

Delicados

Intrigantes

Excitantes

Dolorosos

Apasionados

Tímidos

Esperados

Transportadores

Divertidos

Tiernos

Inesperados

Húmedos

Secos

Descarados

Reconfortantes…

PERO DAME.

martes, 30 de noviembre de 2010

Pequeña gran prueba




Cuentan que un día se acercó a Socrates otro filósofo y le dijo:

- “Sócrates, ¿sabes lo que acabo de oír de uno de tus alumnos?”

- “Un momento” respondió Sócrates. “Antes de decirme nada me gustaría que pasaras una pequeña prueba. Se llama la prueba del triple filtro”.

- “¿Triple filtro?”

- “Eso es”, continuó Sócrates. “Antes de contarme lo que sea sobre mí alumno, es una buena idea pensarlo un poco y filtrar lo que vayas a decirme. El primer filtro es el de la VERDAD. ¿Estás completamente seguro que lo que vas a decirme es cierto?

- “No, me acabo de enterar y…”

- “Bien”, dijo Sócrates. “Así que no sabes si es cierto lo que quieres contarme. Veamos el segundo filtro, que es el de la BONDAD. ¿Quieres contarme algo bueno de mi alumno?

- “No. Todo lo contrario…”

- “Con que” le interrumpió Sócrates, “quieres contarme algo malo de él, que no sabes siquiera si es cierto. Aún puedes pasar la prueba, pues queda un tercer filtro: el filtro de la UTILIDAD. ¿Me va a ser útil esto que me quieres contar de mi alumno?

- “No. No mucho.”

- “Por lo tanto” concluyó Sócrates, “si lo que quieres contarme puede no ser cierto, no es bueno, ni es útil, ¿para qué contarlo?”.